Sex and Life

El beso y el placer

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Cuando nos enamoramos hay cientos de expresiones de amor y de afecto que nos mueven hasta la fibra más íntima, pero desde nuestra más tierna adolescencia es el beso la demostración de deseo por excelencia. Si bien, antes de que pase a formar parte de nuestro bagaje pasional, el beso se experimenta desde que somos bebés como una muestra de cariño y lo usamos desde siempre para expresar esos sentimientos.

Sin embargo, no es un secreto que el beso pasional es aquel que marca nuestra primera experiencia erótica, aunque no haya sido más que eso: un beso. Con el paso del tiempo o de la relación este será siempre el protagonista principal del preámbulo a las otras manifestaciones sexuales. Es por ello que se lo considera como la expresión de la sensualidad y el erotismo más estimulante para el desarrollo de nuestra vida sexual.

Tal como hemos dicho, estos pueden tener una inmensa connotación erótica o ser simplemente una demostración de cariño, esto lo determinará siempre el entorno y el contexto en el que suceda esta situación. Es por eso que hay tantos tipos de besos, por ejemplo: suaves, de compromiso, apasionados, profundos, lentos, de saludo, etc.

Por otra parte, la boca es uno de nuestros principales puntos de placer, con su cantidad de movimientos y todas las terminaciones sensitivas que existen tanto en labios como en la lengua, no es casualidad que sea un punto importante de sensaciones de placer. A eso debemos sumarle que una pareja que se besa apasionadamente pone en juego todo su cuerpo, ya que se suman las caricias, abrazos y otras tantas demostraciones de deseo.