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Algunas consideraciones para conquistar señoritas (III)

Bien amigos, bienvenidos a otra entrega de las consideraciones para conquistar señoritas. En esta entrada veremos cómo desenvolvernos en la primera cita, luego de haberla invitado por teléfono. Si todo salio bien y acorde a lo planeado, la tendremos esperando el día para poder encontrarnos.

Improvisar está bien para aquellos que manejan con cierto conocimiento estas situaciones. Si estamos aprendiendo, lo mejor, como hemos dicho, es planificar la cosa. No es cuestión de tener cada paso pensado, pero podemos tener una idea de qué haremos, dónde iremos, qué pediremos y sobre qué conversaremos con ella en la cita.

Entonces, primero, ¿a dónde ir? Resolvamos esto con inteligencia: escojamos un lugar tranquilo, donde podamos hablar, pero que no sea demasiado aburrido. Un bar, un restaurante que nos guste está más que bien, pero tampoco estamos limitados a ello. Podemos asistir al teatro, lo que ofrece la posibilidad de charlar sobre la obra después, o a algún espectáculo musical. Si escogemos esta opción, tal vez sea conveniente asistir a algún café posteriormente, así podremos hablar con mayor tranquilidad.

Importantísimo: relajarse. Está bien que decirlo es más fácil que hacerlo, pero debemos tener en claro que esta es una salida más, que no es el amor de nuestras vidas (por ahora), y que no estamos siendo sometidos a una prueba. En rigor, ambos se estarán probando, pero mejor no pensar en ello.

Estar relajado no es estar pasivo, completamente apagado. No, lo mejor es mostrarse activos, sonrientes, habladores y sobre todo, interesados en ella. Tampoco, craso error, pretender un beso en la primera cita. Si se da, se da, pero forzar el beso es lo peor que podemos hacer. Es más, si la dejamos con las ganas la primera vez, para la segunda cita el beso vendrá mucho más naturalmente.

Por tanto, queridos amigos, disfrutar, relajarse y no tener demasiadas expectativas. Ellas llevan a la ansiedad, la ansiedad a cometer algunos errores. Tranquilos, relajados, pero activos y conversadores. He aquí la fórmula ideal. ¡Hasta la próxima, entonces!