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Algunas consideraciones para conquistar señoritas (II)

Bien, bienvenidos de vuelta al mundo de los conquistadores empedernidos. Hoy veremos algunas cuestiones relativas a la primera llamada. En la entrada anterior consideramos los primeros pasos, obtener su número telefónico y cómo encarar las aproximaciones primeras. Ahora veremos el momento del primer contacto que, como hemos dicho, ha de realizarse luego de un par o tres días después de haberla conocido.

Hacer la llamada. Bien, estamos frente al teléfono. Queremos -sabemos- tenemos que llamarla, porque tenemos que dar el primer paso y tener la iniciativa. Es quizás conveniente que tengamos unas notas dispuestas para cuando hagamos la llamada. Esto será más necesario al principio, si no tenemos mucha experiencia, puesto que con las repetidas llamadas veremos que siempre habrá un patrón, una forma que se repite, y ya tendremos una habilidad adquirida. Pero si no la tenemos, es bueno seguir un lineamiento. Nada demasiado específico, podemos anotar algunas ideas, qué le diremos, cómo vamos a llevar la charla. Esto es solo para darnos confianza, tal vez si la conversación va bien no la necesitemos.

Es importante tener en cuenta que no hace falta hablar demasiado. Simplemente presentarnos, recordarle dónde nos conocimos -si le hemos causado una buena primera impresión lo recordará definitivamente- e informarle en concreto el motivo de nuestro llamado: concertar una cita. En esto debemos ser claros, y lo mejor es tener una actividad específica para hacer, y proponerla entusiastamente. Si no vamos a proponer nada interesante, sonará aburrido y probablemente nos diga que lo tiene que pensar.

Si la vamos a llamar, procuremos hacerlo, en primer lugar, un día de semana, y no en un momento poco apropiado. Mejor llamar en horarios que en general no son laborables, no muy temprano ni muy tarde, para encontrarla de buen ánimo y dispuesta a hablar. Así la cosas será más relajada y no andaremos a las apuradas.

Lo mejor es estar relajado. Si no la encontramos, podemos dejar un mensaje y llamarla luego. Si después de dos o tres veces que la hemos llamado no responde a nuestros llamados, probablemente no esté interesada y no convendría seguir insistiendo. Entonces será momento de ir por otra, y recordad: el rechazo no es fracaso. Bien, las entradas seguirán, por lo que ¡sigan atentos! Hasta la próxima…