Relaciones

Algunas consideraciones para conquistar señoritas (I)

Seducir 

El arte de seducir es muy personal. Algunos conquistan con el silencio, otros con el humor, unos cuantos con el dinero… Pero hay algunas cuestiones claves que debemos tener en cuenta a la hora de poder robarle el corazón a una dama. En esta entrada nos dedicaremos a dar algunos detalles sobre este tema que tanto nos apasiona.

Saber, en primer lugar, que nada se logra sin paciencia. La ansiedad siempre nos jugará en contra, y eso lo debemos tener siempre presente. Otra cuestión importante es tener claro que no podremos conquistarlas a todas, simplemente porque no tendremos tiempo y por que no todas las mujeres están dispuestas a ser conquistadas. Por eso, tener en claro que el rechazo no es fracaso: simplemente, no se dio la oportunidad.

Siempre que conozcamos a una dama, debemos asegurarnos de causarle una buena primera impresión. Debemos mostrarnos relajados, seguros de nosotros, y con una intención seductora. La sonrisa es importante, debemos ser amables y respetuosos, y contar con buen sentido del humor. Si hemos tenido una buena conversación, ella lo notará, y nos sentiremos mejor con sus respuestas.

En este paso es importante poder conseguir una forma de contactarnos con ella en el futuro. Para esto, obviamente, nada mejor que presentarnos nosotros mismos, cómo nos llamamos, a qué nos dedicamos, e insinuarle que nos gustaría volver a hablar con ella. Debemos pedirle su número telefónico o dirección de correo con soltura pero con firmeza: debemos ser claros, y decirles que lo queremos para poder concertar una cita en el futuro. Conseguir números telefónicos puede parecer una tarea quimérica, pero es más fácil de lo que parece. Si ellas están bien predispuestas, nada le impedirá brindar esta información, que no implica un gran compromiso de entrada.

Debemos saber que, una vez obtenido su número, aun si ella tiene el nuestro, quien debe hacer el contacto en el futuro es el hombre. Esto no es machista, es simplemente la forma en que se supone debemos actuar en estas situaciones. Ten por seguro que ella no llamará, a menos que haya quedado absolutamente fascinada con nosotros, y aun así es improbable.

Lo más sabio es llamarla un par de días después que la conocimos. Si fue un sábado, es aconsejable llamarla el miércoles, por ejemplo. Esto deja un espacio prudencial, ni muy largo ni demasiado corto entre que la conocimos y que la llamamos. Así, sabrá que estamos interesados, pero no desesperados. Mostrar indicios de desesperación, como de ansiedad, siempre nos jugará en contra.

Una vez que venzamos el miedo, esta tarea será un acto cotidiano más. En próximas entradas veremos algunos consejos sobre cómo actuar en las primeras citas, y qué hacer para que todo resulte de acuerdo a lo planeado. Entonces, ¡a conseguir números!

Fuente de la imagen: noticias biboz