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Cómo afrontar las malas notas

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Llegan el fin de curso y las vacaciones escolares de verano y con ello las notas finales. A todos los padres les gustaría que sus hijos tuvieran los mejores resultados posibles para poder disfrutar de más tiempo juntos en verano, pero no siempre las expectativas se corresponden con la realidad.

Si tu hijo o hija ha traído buenas notas ¡felicidades!, pero ¿Qué hacer cuando los resultados de las notas no son buenos? Frustración, remordimientos e, incluso, algo de culpabilidad son sentimientos habituales de los padres cuyos hijos no han superado con éxito el curso.

Cómo afrontar las malas notas

Hablar con el niño puede ser un buen primer paso. No se trata de recriminarle o de reñirle, seguro que es más efectivo escuchar sus por qué o cuáles son las razones por las que las notas no han sido las esperadas.

Los maestros esperan que en los últimos días los padres se pasen a preguntar por el curso en general, lejos de querer suspender sistemáticamente, el objetivo de estos profesionales es que los alumnos aprendan y, seguramente, tras unas malas notas se encuentra algún tipo de problema (falta de atención, falta de motivación, escaso trabajo en casa… ) Una charla con el profesor puede ser de gran ayuda para conocer el porqué de las malas notas y poner solución pronto.

Si las notas no han sido las esperadas – o efectivamente lo han sido – en el verano hay que estudiar para aprobar. No se debe imponer como un castigo, sino más bien presentarlo como una segunda oportunidad para el curso. Las decisiones sobre: horarios de estudio, clases particulares o campamentos para estudiar se deben tomar de forma conjunta entre padres e hijos.

Vacaciones en familia, y malas notas

Aunque las notas sean las esperadas, no hay que renunciar a un tiempo de vacaciones en familia o a actividades de ocio compartido. Castigar al niño con menos tiempo con sus padres, no solo es negativo para el entorno familiar, sino que además puede repercutir en los resultados en el estudio.